viernes, 29 de mayo de 2009

Desvaríos

Estaba pensando en escribir un articulito para el blog sobre una idea que tuve al ver una cosa… Bueno, el caso es que no me acuerdo qué fue eso que vi que me dio la idea para eso que iba a escribir. No pretendo que os quedéis sin respiración, ahora pondré alguna coma… es sólo que, cómo no tengo nada que escribir, puesto que la idea que tenía para hoy, como he dicho, se me ha olvidado, he decidido ponerme a escribir sin ton ni son, como un autómata que teclea un diálogo absurdo en el ordenador, siguiendo las directrices de André Breton y sus fieles discípulos surrealistas. No tengo intención de contar nada. Y no es que no tenga nada que contar, que lo tengo: podría contar lo que he estado haciendo esta tarde, por ejemplo:
Pues veréis, tenía la tarde libre y me he puesto a corregir una novela que tengo entre manos. Otra, sí, me refiero a otra distinta de la anterior, claro, que obvio, je, je, mira que estoy gilipollas, a veces… Bueno, como os decía, me puse a corregir una novela que tenía entre manos y resultó que se me había ido la pinza al unificar algunos tiempos verbales… ¡Menudo pifostio! Es lo que tiene el visceralismo o infrarealismo, que diría Bolaño, te metes tanto en el papel (o TFT) que no te das cuenta ni de quién es el narrador… Además, son tantos personajes...
Y, nada, a modo de resumen, lo único que puedo decir es que me he quedado a gusto. Esta vez sí me he quedado a gusto.
¿Qué si se va a publicar? Pues no sé, la verdad. Pero no garantizo nada… de momento no tengo intención de poner en práctica el método Toole.

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