jueves, 30 de abril de 2009

Un par de tibias y una calavera roja

Yo me los imaginaba como vestigios del pasado, como una catedral gótica, un acueducto, un buque de la Armada Invencible. Me los imaginaba como dice la leyenda, con su nave y su bandera, con su pata de palo y su parche.
Pero no hay mucho más que imaginar: los piratas existen, son una realidad noticiable, son una amenaza en las aguas que circundan el borde oriental de África, son piratas modernos y progresistas; asaltadores acuáticos que atacan desde sus lanchas, y en vez de blandir espadas disparan con sus Kalashnikov: armas rusas, baratas y manejables, armas de la Guerra Fría que pretenden resucitar el trotskismo.
Se suben al barco, apoyan la pata de palo del fusil en su hombro y disparan a los ricos viajeros de los cruceros. Si no hubiera caído el Muro, habrían cambiado las tibias y la calavera por una estrella roja…
al menos en el cine de Hollywood...

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