jueves, 12 de marzo de 2009

Lucía y Antonio


Y una actriz llamada Déborah Vukusic pasea por las calles de Zamora y toma fotos de los lugares pintorescos, peculiares, autóctonos. Y un actor llamado Antonio Oliveira se prepara su papel, se concentra, respira, sigue los pasos…. Sin anticipar, siempre sin anticipar, Antonio. “La concentración está en el otro”, decía Déborah y hacían ejercicios y se concentraban. Consiguieron feeling, consiguieron llevarse la acción para el máster, para no repetir, lista para matizar. Y lo bordaron. Y Deborah Vukusic sacando fotos del entorno. Y allí estaban los demás, por la mañana, los que tienden al vértice de la pirámide, donde estoy yo, pensando, discurriendo, elucubrando, estudiando la psicología de cada uno, trampeando a todos hasta trampearme a mí mismo y buscando la forma de ser serio sin perder la sonrisa y el buen rollo. Y así se escribe la historia, porque la historia la escriben los vencedores y, salgamos triunfantes o no, la experiencia vital del pasado fin de semana permanecerá siempre en mi retina como un orgullo, una satisfacción y un honor. El honor de, por encima del trabajo, haber sido capaz de llevar esta nave a buen puerto. Ahora llega otro momento, el de paso definitivo, el de la formación, el de los cursos de dirección de actores, el de los contactos. No sé hacia dónde va a virar la nave, pero ahora sí sé, seguro, a qué coño me gustaría dedicarme el resto de mi vida.