martes, 24 de marzo de 2009

Georgie Dann es un software

Me di cuenta en uno de esos programas nostálgicos con los que nos deleita nuestra televisión pública de vez en cuando y de cuando en vez. Las imágenes retrospectivas mostraban, a modo de resumen, todos los éxitos musicales veraniegos desde los setenta hasta hoy. El 75% de ellos con la firma de Georgie Dann. Y daba la impresión de que todos los hits habían sido cantados por el mismo hombre en el mismo momento. Es como si hubieran planeado todas las canciones del verano en junio de 1974 y sólo tuvieran que actualizarlas anualmente.
En el vídeo se podía ver como, aún con el paso de los años, Georgi Dann nunca cambia, no envejece. Es como una proyección, un holograma, una ilusión programada con vectores, un autómata. Ningún técnico musical ha tenido jamás problemas para hacer remixes/medleys/popurrís de los temas de Georgi. Puede pasar de La barbacoa al Chiringuito sin cambiar un solo acorde. Puede pasar de El negro no puede a El campesino sin cambiar un solo paso de su coreografía.
Georgie Dann es el mejor invento de la WMG. Una idea genial y visionaria desarrollada a mediados de los setenta por uno de los ingenieros de la Warner. La patente le ha dado a esta casa musical más réditos que U2 y Madonna juntos.
Georgi no come, no mea, no caga, no folla, no hay que pagarle los desplazamientos, ni el alcohol, ni la coca... Georgie es una estrella virtual. No existe, es una ilusión. Se trata de una maleta llena de cables que se enchufa directamente al amplificador y que hace sonar la música al tiempo que proyecta la imagen del cantante. Cuando llega el otoño la maleta se guarda en un armario y no hay que preocuparse más por Georgi hasta que llega de nuevo la época estival. El trabajo de pretemporada consiste en inventar una nueva melodía y acoplarla a los mismos acordes de hace treinta años.
La WMG se está planteando sacar al mercado la versión 2.0 del maletín Georgie Dann para copar el top 5 mundial de las canciones del verano durante los próximos treinta años. Vamos, que pretenden sustituirlo por otro holograma con una estética más acorde a los tiempos que corren. Pero antes, como despedida y homenaje a nuestro software favorito, este verano podremos disfrutar del último éxito de Georgi: El holograma:
El-ho-lo-gra-ma, el holograma, como me gusta mi proyección… tirintintin. El-ho-lo-gra-ma, el holograma, como me gusta, mi proyección…" (y así seis minutos)

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