jueves, 19 de marzo de 2009

El amor ya no es contemporáneo

Se trata de una amplia compilación de poemas y relatos de David González desde 1997 a 2004. Muchos de los textos y poemas aquí presentes los había leído ya. Pero igual que se dice que escribir es reescribir, se puede decir que la leer es releer: una nueva visión de esos poemas y relatos, una nueva manera de absorber la literatura de David González.
En El amor ya no es contemporáneo (Baile del sol, 2005), podemos hacer un viaje por la poesía desnuda de David, una poesía que sin dejar de ser estética y agradable, golpea con contundencia. Unas verdades tantas veces incómodas, una empatía tantas veces punzante y dolorosa, una obra que convierte lo autobiográfico en colectivo.
Desde los poemas carcelarios que huelen a película de Eloy de la Iglesia y hacen sonar la música de Los Chichos con la baja calidad del radio-cassete de un R-12, hasta esa parte más madura y adulta, hasta esa cara más reflexiva que nos evoca su infancia y adolescencia desde su fugacidad, desde el tiempo que ya no volverá, desde el nuevo estatus que desorienta, desde el trabajo de mierda y desde la importante decisión que nos ha beneficiado a todos los que apreciamos su obra: la de dedicarse a la literatura.

¡Cuídate, compadre!

Berlín

Hay dos bares,
y enfrente de cada bar
un muro.

En uno se apalancan
estudiantes que pierden clase,
delicuentes comunes,
jóvenes radicales,
algún que otro yonqui.

En otro se sientan
estudiantes universitatrios,
licenciados, deportistas,
matrimonios con sus hijos.

A veces paso por allí,
pero nunca me quedo
a tomar nada.
aún no he decidido
en cuál de los dos muros

me tengo
que sentar.

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