jueves, 5 de febrero de 2009

Promesas del este

Al principio, sangre y violencia que despiertan el instinto aún dormido del espectador. Chorros de sangre que manan de la vagina de una niña de 14 años, sólo 14 años. Y así es. Así es cómo se las gasta la mafia rusa. Jerarquías con galones, estrellas, soldados y códigos de honor, pero anarquía en las relaciones sociales con el resto del mundo, con los buenos. Cronemberg da un vuelco a la habitual narración de mafiosos, el protagonista es el chófer… o eso parece. Sobria realización y, como siempre, excepcional iluminación. Homenaje al guión, al guión que funciona siempre. Piezas colocadas en su sitio. No hace falta el rewind, sólo estar atento. Y al final suponemos que ganan los buenos… digo… suponemos porque yo quiero que ganen los míos… y si me comparan con la mafia rusa, yo… sí, yo… yo también soy de los buenos.

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