miércoles, 4 de febrero de 2009

Leño Verde


En el invierno de 2004, un chico de mala vida en malas calles apuraba el último trago de su vida universitaria. Salamanca se agotaba, resistía lo inevitable a golpes de coletazo. Y en un esfuerzo por sacar la cabeza, por respirar, el chico hacía prácticas voluntarias en la Facultad. Abandonar la Universidad suponía un cambio, comenzaba una nueva etapa, esta vez con responsabilidad sobre los hombros. La libertad de horarios, la posibilidad de trabajar solamente en verano, la farra sin control, las aventuras, el frenesí y el vértigo estaban llegando a su fin. El cambio sería inminente y difícil. Una mutación que nuestro protagonista conseguía retrasar gracias a que algunos de sus amigos aún aguantaban en la restencia estudiantil. Aún quedaban pisos francos. Unos cuantos. En uno de ellos, conocido como la nevera (por la ausencia de calefacción), se gestó el embrión de una de las bandas más bizarras del panorama nacional actual. Un grupo de zamoranos fundaba Leño Verde, uno de los pocos grupos de música andina con D.O española. En línea de consanguinidad con Cacharpaya y como herederos naturales de éstos, la formación andino-zamorana ponía los cimientos de esta aventura musico-vital que muchos tildaron de locura. Pero a estos músicos no les importaba ser versátiles, ni adaptarse a cualquier terreno, ni tocar con las manos entumecidas por el frío, ni vestir ponchos, ni empatizar con el folklore de un país lejano, ni decirle al Cóndor que pasara, ni saber que un charango fue una vez un ser vivo. Y no les importaba porque tenían las espaldas cubiertas por la aseguradora más potente del mundo: la del entusiasmo. En su primera actuación en vivo, en el Bar Savor, en Salamanca, demostraron a los incrédulos que la música andina, sobre todo tocada en directo, engancha a cualquiera que tenga el oído dispuesto. Y así empezó una andadura que hoy se consolida en forma de avance tecnológico, de página web; algo que nadie podía imaginar en la época de la nevera salmantina, aquella que recalentábamos con el humo de las velas...
La página de Leño Verde ya está en red y algunos de sus amigos (como es mi caso) ponemos nuestra creatividad al servicio de la misma. Próxima gesta: línea regular de Airbus entre La Paz y Zamora. Aunque lo del Airbus, como supondréis, es figurado: los vientos andinos que salen del pulmón de Juan Pino nos transportan al altiplano en cuestión de segundos.

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