miércoles, 7 de enero de 2009

Síndrome postvacacional

Así lo llaman, sí. Pero, es curioso, sólo lo oigo en verano. Pues yo me incorporo mañana. Sí, después de casi tres semanas. Eso sí que es un síndrome, es terror, pánico. Vacaciones en casa, para descansar. Lo típico, ya sabes… familia, amigos, conocidos, comidas, cenas… y así todos los días, hasta ayer. Paga extra+una ciudad barata=todo el día en la calle a pesar del frío. Tarde y noche, las mañanas para dormir; tras dos años sin hacerlo he conseguido dormir hasta las dos de la tarde. Como en los viejos tiempos. ¿Y ahora qué? ¿Por qué los medios no hablan de lo que me va a suceder mañana, de los cambios hormonales que se van a producir en mí, del mal humor y la irritabilidad, de los desayunos en grupo? Podría dejar de quejarme tanto, podría mirar la parte positiva, pensar que poca gente ha tenido estas vacaciones, que estos días han supuesto un cambio, un punto de inflexión, que tras este periodo vienen cambios, marejadilla, tormenta y calma chicha. Indefinidos, aumentos de sueldo, aumentos de jornada, vida más pura aún de la que suelo consumir y hasta un hipotético cambio de puesto. Pero no puedo pensar así, no puedo relajarme, mañana mismo empiezo también el desglose del nuevo cortometraje, Sin título.

No hay comentarios: