jueves, 8 de enero de 2009

King of New York


Llevaba tiempo detrás de un televisor LCD de 32” para mi/nuestro salón. Pero era más urgente un portátil, así que esperé pacientemente a que el debe estuviera por debajo del haber… no me fuera a pasar como a los bancos americanos de crédito… Pero el sueldo, la paga extra, la ayuda del Gobierno y otros ingresos de dudosa procedencia (no me refiero al tráfico de hachís, sino los tipos de interés que me ha devuelto cierto banco por prestarle una hermosa cantidad) han hecho que tomara/tomáramos la decisión de comprar, además de la tele, un home-cinema y un reproductor de DVD con DivX. Ya ves, todos en algún momento somos consumidores masivos.
Como la pantalla de 32” no cabía en el hueco de la tele, nos decidimos por una sencilla Samsung de 26”, suficientes para mí/nuestro salón, y una vez instalado… ¿Que puede hacer un cinéfilo? Pues coger el DVD más freak de todos los que tenía en la estantería: una edición especial de King of New York (Abel Ferrara, 1990). Tanto el director como el filme son dos clásicos imprescindibles. Ferrara me recuerda a Cronemberg a la hora de crear ambientes, esos ambientes post ochenteros, góticos y tenebristas, esa luz tenue que se forma en New York cuando la noche aplasta al día, es la atmosfera perfecta para introducirse en la acción de ese mundo sórdido donde la vida y el estatus no duran más que unos años. Coca, putas, armas, ajustes de cuentas, polis corruptos, abogados… Cine negro en estado puro, pero con sello personal, con introspección psicológica, con recursos clásicos como los valores éticos de los mafiosos. Una peli sobria, pero espectacular, visual y muy dependiente de las interpretaciones, sobre todo de la principal, del gran Christopher Walken. Pero, claro, si tuviera que ponerle un pero, diría que Walken no es Pacino. A buen entendedor…

No hay comentarios: