lunes, 12 de enero de 2009

As tears go by

Rebuscando en las estanterías de una tienda de películas de segunda mano, encontré esta joyita ochentena del hongkonés Won Kar-wai (1988). Sinceramente, es una de las pelis que más me han gustado de los últimos años a nivel de realización. No exagero. Dos de sus secuencias son sencillamente magistrales, una pelea y un beso. El beso es malísimo en sí mismo, el recatamiento oriental les impedía abrir bien la boca y meter bien la lengua, supongo, pero la acción es, además de preciosa, soberbia en su realización: dos personas cuyas motivaciones a lo largo del guión dirigen al espectador a pensar que, a pesar de ser primos carnales, se están enamorando, huyen cogidos de la mano hasta que se refugian en una cabina de teléfono iluminada por una luz blanca. Al verse tan juntitos en un espacio tan estrecho, se miran fijamente para crear la tensión pertinente y, sin cambiar a un plano más cerrado ni nada, él la coge violentamente por el cuello atrayéndola hacia sí y besándola con pasión a ritmo de slow motion, que acompañado por la mítica “Take my breath away” (Berlin) en su versión china, te pone los pelos de punta. ¿Que de qué va la peli? Una historia de perros callejeros chinos. De dos hermanos. Uno de ellos se mete siempre en líos y el otro siempre le soluciona la papeleta… hasta que… Bueno, vedla, si podéis. Merece la pena. De todas formas os dejo la secuncia del beso (1'). Aunque, obviamente, la secuencia suelta, sin el resto de la peli, queda así, suelta...

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