domingo, 14 de diciembre de 2008

Fragmento

En la cena de fin de curso, el día que Indurain ganaba su primer Giro, yo levantaba los brazos al llegar a meta. El camino había sido largo. Marta, se llamaba. De sexo ni hablamos, claro. Luego se fue a estudiar a Madrid y yo empecé a cogerle gusto a las pajas. La Universidad, un nuevo mundo. A sesenta kilómetros de distancia, pero un nuevo mundo. Por temor a las malas influencias mis padres no permitieron que me quedara como residente en Salamanca y me obligaron a ir y venir todos los días. En aquel autobús de ida y vuelta conocí a Isabel. Estuvimos tres años juntos. Yendo y viniendo… yendo y viniendo…
Fragmento de la novela inédita 5 de copas.

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