miércoles, 17 de diciembre de 2008

012

La violencia de género hace correr ríos de sangre, y también de tinta. 012 mujer. Sí, mujer. Y un ministerio antinatural. Sueldos vitalicios y un poco de propaganda. Ele, amordazada de pies y manos, leía algunos periódicos que Eme había colocado en el suelo. Aún la quería. Pero nadie le creyó nunca. Jamás existió el 012 hombre. Nunca se supo porque Eme decidió obligar a Ele a contemplar su suicidio. Ella le torturaba psicológicamente, comentaban por el barrio. Tras la sangre y el drama, los periódicos sumaron un tanto al casillero de víctimas de género. Una más(culina).