viernes, 28 de noviembre de 2008

La poesía con El País, by David Refoyo

Imagino que la colección de poesía que El País comenzó a vender ayer, se hace con la mejor de las intenciones. Quiero creer que Caballero Bonald ha hecho lo que le han pedido. El País no tiene que gastar dinero en derechos de autor puesto que la mayoría de libros de la colección tienen una antigüedad razonable. Lo que no me queda tan claro es que esa colección de poesía sirva para algo más que para decorar estanterías en un salón de clase media. Lo ideal sería que papá comprara la colección de poesía de El País y que el hijo adolescente quedara prendado para siempre de la magia de la poesía. Que nadie se moleste, llevamos varias décadas sometidos a Antonio Machado, Bécquer y otros poetas españoles y la nómina de lectores de poesía desciende poderosamente. Lo realmente sorprendente es ver cómo los demás medios han sabido innovar. Las series de televisión no son iguales que hace treinta años. La radio ya no es igual que hace treinta años. Los videojuegos ya no son iguales que hace treinta años. No entiendo por qué la poesía tiene que serlo. No igual que hace treinta años, cincuenta o setenta. No lo entiendo. No pretendo infravalorar a Antonio Machado o a Bécquer, dios me libre, ya tuve un problema por afirmar algo como lo que estoy haciendo ahora, lo que estoy intentando es reflexionar en torno a la idea de poesía. La poesía se la quedaron las clases pudientes. Se la robaron al pueblo. Y ahora el pueblo y la clase alta pasa de la poesía. Los poetas del 27, del 98 o los románticos pueden ser interesantes, necesarios de algún modo o lo que queráis, pero reducir el concepto de poesía a eso, es negligente y peligroso. Lo preocupante, en todo caso, es que se olviden de Quevedo que sí fue realmente transgresor y revolucionario y apuesten por una horda de poetas, a mi juicio menores, que tuvieron el contexto histórico necesario para hacerlos gigantes. No puedo creer que no haya poetas posteriores a la generación del 27 que sean importantes. Si así es, tenemos un problema con el concepto evolución. Un serio problema. Publicidad. Marketing. Ya ven, conceptos de hoy utilizados desde hace ni se sabe. Y, con El País y Caballero-Bonald, seguirán por los siglos de los siglos. Amén.
David Refoyo, extraído de su blog Una ciudad llamada perdición

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