jueves, 13 de noviembre de 2008

El demonio te coma las orejas [1997-2008]




Ayer, mientras leía El demonio te coma las orejas, de David González, me sucedió algo inaudito. Es tal el realismo, la veracidad y el alma que tienen los poemas, que cuando me enfrenté con la realidad de la correspondencia entre David y otra reclusa, Maika, su princesa, al llegar a la cuarta carta, tuve que dejar de leer. Tuve que cerrar el libro.
Hay dos sentimientos que no puedo soportar: la tristeza y la nostalgia. Por eso huyo de ellos. Pero más allá de esto, ayer, mientras leía las cartas, experimenté algo inaudito: por primera vez en mi vida sentí nostalgia… del presente.
Supongo que hoy o mañana se me pasará. Supongo que ese presente de ayer hoy se convertirá en pasado, y que mi armazón de acero me permitirá acabar de leer el poemario. Pero lo haré con frialdad, claro, no vaya a afectar a mi extrema sensibilidad presente, pasada y futura...
Hay que enfrentarse a la realidad, a la no-ficción, por mucho que duela...
Gracias, David.

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