martes, 4 de noviembre de 2008

Azul casi transparente

No suelo reseñar últimamente casi ningún libro de narrativa de los que voy leyendo puesto que estoy en una fase lectora en la que me estoy dedicando mayormente a leer esos títulos imprescindibles que por unas u otras razones te van quedando atrás con los años. Por ejemplo, ahora estoy leyendo Los tipos duros no bailan, de Mailer. Pero creo esta pequeña novela de Anagrama merece la pena ser reseñada.
La narración no posee una trama específica, narra simplemente una serie de acontecimientos que le van sucediendo al protagonista, Ryu, en su mundo de drogas, alcohol y orgías sin control. El protagonista se muestra como un observador nato, psicoanaliza y piensa mientras vive el desenfreno. Todo parece frívolo y puramente hedonista, al menos para los personajes tangentes, los amigos de Ryu, pero la historia da un giro cuando Ryu y su compañera sentimental, Lilly, salen de la casa de las fiestas para dar un paseo en coche una noche de tormenta y bajo los efectos de los alucinógenos. Entonces, Ryu muestra su mundo interior, sus preocupaciones, su metafísica... diferenciándolo claramente del resto de personajes, cuya única preocupación es el vício por el vicio y el placer por el placer.
El estilo es calmado y agradable para la acción que posee la historia. Además es una novela fácil de leer, distinta a casi todo (aunque apor momentos me recuerda mucho a Ellis y su Menos que cero) y muy impactante.


"Una neblina de olor dulzón flotaba ante mis ojos, me sentía la cabeza pesada y entumecida. Al mover lentamente los brazos y las piernas, sentí como si hubieran lubrificado mis articulaciones y un aceite resbaladizo fluyera por todo mi cuerpo. Mientras iba respirando me olvidaba de quién era. Pensé que muchas cosas fluían gradualmente de mi cuerpo, me convertí en una marioneta".

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