jueves, 9 de octubre de 2008

Relato de alcantarilla

El miércoles, como suele ser habitual en las últimas semanas, salí tarde del trabajo. Fue un día duro. Uno más. El cretino de mi jefe me repitió lo mismo de siempre: "Tenemos que mejorar la productividad en un 30%". Está claro que no se refería a las pajas. Últimamente cuando me masturbo de noche no me queda casi esperma que eyacular. ¡Un 30%! El muy bastardo sigue creyendo que la presión funciona conmigo. Pero yo no tengo nada que perder. Ya no tengo nada que perder. Entré en uno de los bares de la zona. El local estaba casi vacío. El camarero y su único cliente charlaban con poco entusiasmo. “Budweiser, please, buddy”. Fijé mi mirada en el hombre de la barra. Un tipo robusto con una enorme panza. Y barba.
-Yo a usted le conozco.
-Si me vuelves a tratar de usted te rompo la cara.
-Ah… Gracias, muy amable.
Aproveché el silencio incómodo que produjo la descortesía del viejo indecente para beberme el botellín de un trago. El camarero estaba hablando por teléfono. Con un gesto de la mano, le indiqué que me sirviera otra. “Cooler than before, please, lad”. Tardó un rato en ponerla. Me la bebí de un trago. Y reanudé la conversación donde la dejamos.
-Yo a ti te conozco.
-Lo dudo. Yo estoy muerto.
-Eres escritor, ¿verdad?
-Me jode la gente que hace preguntas retóricas como ¿verdad? Me joden las fucking questions tags, right? Look, don’t fuck with me, asshole… Yo no soy escritor. Soy un tipo de la calle que, casualmente, escribe.
-Mm, ¡eso es! Tú eres Charles Bukowski.
-As I told you before, piece of shit, I’m already dead.
-Ok... whatever... But, what’s your name? anyway.
-Hank. Me llamo Hank Chinaski.
-¡Ahora caigo! No eres escritor, eres el alter ego de un escritor.
-Oye, colegita, ¿a ti nunca te la han chupado dos tías a la vez?
-¡Ja! Ni siquiera me acuerdo de la última felación. Creo que aún tenía pelo.
-Te voy a dar un consejo, my friend, hazte quitar dos costillas y chúpate la polla.
El escritor apuró su cerveza y se abrió. Yo me quedé allí. Solo. Pensando. El camarero seguía hablando por teléfono. Con un número erótico, al parecer. No vino a ponerme otra Bud. Le insulté y me fui. Estaba cabreado. Fucking pissed off. Hacía tiempo que no lo estaba. Hacía mucho que no me irritaba con detalles como ese. Volvía a estar vivo. Antes de mi encuentro con Chinaski estaba al borde del suicidio.

El jueves no fui a trabajar. Necesitaba hacer algo. Algo distinto.

Hoy, viernes, es un punto de inflexión en mi vida. Tras escribir este texto, he llamado al trabajo. Le he dicho al triste de mi jefe que es un puto miserable. Y he colgadop el teléfono. Ahora que he cambiado las finanzas por la bohemia no sólo me siento mejor, sino que también me acabo de dar cuenta de que puedo chuparme la polla sin quitarme las costillas.

Voy a la cocina a por otra Bud. Ahora vuelvo.

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