jueves, 16 de octubre de 2008

Peligro de incendio, por Iñaki Estévez

Peligro de incendio: Todo lo que toco prende, o lo que es lo mismo, todas las vidas que se acercan a mí terminan rebotadas. Volver a empezar. El juicio final. ¿Dónde te escondiste cuando cayó la última bomba? Sólo queda en pie el viejo convento, el muro de todos mis fusilamientos y algún que otro bar de los de antes. Te quedaba tan bien esa gorra calada al estilo del Che antes de entrar al concierto... Escupíamos para arriba sin miedo de que nos cayera encima. El día que abrazamos la noche. Sin móviles, sin nadie que te reclamara. Tú guardabas tus sueños en la sección de congelados de tu supermercado favorito. Yo los escribía en papeles que después quemaba y tiraba por la ventana que daba al patio de recreo. Hoy, con treinta y tantos, todos sabemos que los besos que nos damos siempre seguirán siendo bienvenidos. Te grité una y mil veces: Corre...! Vuela...! Vuela alto... Desaparece ahora que duerme la ciudad! Si despegas ahora ya nadie te podrá alcanzar jamás. Y tu juego, sí, tu juego terminará por gustar... En el cine de tu barrio: Las Vírgenes suicidas, pero fue el otro Coppola quien me hizo llorar con El Padrino. Y El rock de la cárcel. El rock, en la cárcel: de aquí nadie sale hasta que aparezca. Y a ti te quedaba tan bien esa gorra calada al estilo del Che.. I´ll be there four you, eran los años 90, nos dejaron el sabor amargo y el reflujo del vomito que vendría después. De rodillas nunca supiste qué decirme: Callabas, humillabas, permitías... Dónde estarás ahora, vecina de mis intrigas, plastilina de un solo uso. Cambiamos de siglo, conocimos a Blancanieves y otros cuentos con los que no poder dormir. Qué bien se te veía en aquel petril liando marihuana: Siéntate aquí, me decías, nada nos molestará... Y ya no hubo más conciertos ni más fiestas snobs. Prende otro peta, te decía, con este no tenemos suficiente para dejar de pensar. Tú en él, yo, en mí. Por todo aquello que sucedió ayer, por manchar tus sueños con mis deseos. Hoy es el día en que hasta el mismísimo Infierno está en peligro de incendio.

Nota d.A.: Gracias al Maestro Joaquín por la frase.

Todos merendamos alguna vez cervezas y porros.

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