jueves, 2 de octubre de 2008

Knowing Scandinavia II (El viaje II)

Como te dije, a las 5 en punto estaba en el andén. Los suecos son muy altos. No pude verte entre la multitud. Cuando me viste, nos abrazamos como nunca sin besarnos como siempre. A diferencia de Noruega, Suecia es un país industrializado y tecnológico. Hay Wi-Fi hasta en las alcantarillas. Creo que Noruega es incomparable, pero Estocolmo es una ciudad mucho más interesante que Oslo.


Gente y más gente en la Estación Central. Pocos tirados. Pocos yonkis. Y muchos taxis. Aston Martin’s y Bentley’s aparcados en la calle con media rueda subida en el bordillo. Dinero. Agua. Mucha agua. La Venecia del norte que inspiró al gran Igmar Bergman y que hasta se atreve a tomar prestadas algunas influencias arquitectónicas del Veneto. Trece islas con al menos un puente por barba. Una ciudad antigua que te trasporta a las tabernas vikingas. Pubs minimalistas. Lounges. Restaurantes internacionales. Tapas Bar. Siniestros, heavys, skins. Smoking is not allowed anywhere. Rubios negros, lapones. El grajo volando bajo y un frío del carajo. Sus 13ºC equivalen a nuestros 3. Pero si sale el sol, el agua lo refleja de tal manera que no puedes mirarlo a la cara. Las suecas decepcionan un poco. Me refiero a que también las hay feas. Aunque siempre puedes ver a cuatro o cinco que te corten la respiración con su belleza gélida; como cuando te metes en un lago helado y el agua te alcanza los testículos y el bajo vientre.


Pocos españoles en comparación con la masificación de otras ciudades europeas. La Sombra del Viento traducido al sueco. Muchos Volvos y pocos Seat. Sólo Ibiza. La isla tira mucho en el mundo guiri. Tres días dan para mucho. Ya estamos de vuelta. Es la segunda vez que escribo desde el aire. Estamos sobrevolando los Alpes y he notado una leve pérdida de presión. Me pitan los oídos y me agarro a los brazos del asiento. Noto tu mano encima de la mía. Ya no me pitan los oídos. En dos horas estaremos en Madrid. En la ciudad sin río.

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