martes, 28 de octubre de 2008

Enlazados

Ayer en el artículo de JAB (José Ángel Barrueco) publicado en La Opinión de Zamora, Enlazados, un sujeto anónimo que firma como Pepe a secas, escribió el siguiente comentario:
Lastima que la mayoria de los blog sean meras copias de otros con el unico fin de impresionar a los "colegis" y a las "futuribles parejas" de lo bohemio y lo imaginativo que es uno. Internet es el disfraz perfecto para aquellos pobres que sacrifican su valia personal a cambio de dar una imagen exterior atractiva. Ainssss dichoso materialismo.

Bien, me parece bien, pepe, es tú opinión y es respetable. Pero yo también te voy a dar la mía:
Lástima que el punto más débil de Internet sea el anonimato que proporciona a aquellos que necesitan un disfraz para expresarse.



El artículo de JAB, Enlazados, más allá de lo que narra y explica, es un canto a lo humano y ¿por qué no? al humanismo. Y, claro, para escribir eso, primero hay que ser un ser humano. Gracias a un anti-ser humano llamado George Bush, el mundo ha estado a puntito de irse al garete (si es que no se ha ido ya y no nos lo han confirmado)… y a eso lo llaman democracia. ¡Échale cojones! La democracia existe en todos los ámbitos de la vida; todo se democratiza con el tiempo, desde los viajes en avión hasta la cultura, pasando por (Cuenca) el marisco en Navidad. En la literatura también existe la democracia. Sí, la misma de la que hablo. La de Bush, la de los viajes (en Air Madrid), la del Marisco (en Navidad). Aquí, en este pedazo sistema del bienestar, siempre hay un pero, un paréntesis, una cláusula, una letra pequeña. Todo tiene un precio. Económico o no, todo tiene un precio. Y, como digo, la literatura no podía ser menos. Fuera del mainstream existen unos márgenes imprescindibles. Valga el símil de las carreteras: se circula sólo dentro de las líneas blancas (si las pisas hacen ruido), pero los arcenes también son parte de la vía, y a veces hay que usarlos, y en ocasiones te pueden salvar la vida.
Yo soy un tío que redescubrí la poesía gracias a David González. Y que a raíz de eso y de tener buenos amigos que me aconsejaron literariamente (gracias, Clifor) fui abriendo los ojos a un nuevo mundo. Al underground. Al que existe debajo del suelo. Y, aunque muchas veces me he ganado el cielo, siempre me he sentido más cómodo en el infierno. Se está más calentito. Así que ¿por qué no bajar? Lo más interesante que he encontrado en los últimos tiempos lo he encontrado en ese infierno figurado del que hablo. Bueno, en los Compactos de Anagrama también. Y es innegable que los blogs han sido y son un gran medio de disfusión para este otro tipo de obra "maldita".





Los enlaces de los que habla JAB en su artículo no sólo han sido una vía de unión y difusión de todo tipo de textos, sino un contacto, un acercamiento entre personas… humanas. Personas que además comparten afinidades, en este caso culturales. Personas que emplean su tiempo libre para recitar u organizar eventos literarios, personas que exhiben sus creaciones libremente para disfrute de los demás y el enriquecimiento de los fusiladores profesionales, personas que dedican muchas horas a los fanzines, las revistas virtuales o las antologías, personas que publican en editoriales de corta distribución. Pero, sobre todo, personas.




Y, como dice el artículo y contradiciendo a Pepe a secas, la parte humana y no la material ha sido la más importante en estos dos encuentros. Gracias, a todo el grupo humano que ha hecho posible que de la telaraña de enlaces virtuales hayamos construido una tela de verdad que se hizo patente tanto el viernes en el Bukowski Club como el domingo en el recital de Illescas. Ese “algo” romántico nunca lo encontraremos en el mainstream. Y, oye, para cañas aún tenemos.

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