lunes, 13 de octubre de 2008

Anoche un DJ salvó mi vida I

No puedo decir que no lleve una vida feliz, pero después de quince años haciendo más o menos lo que está establecido en el orden de mi vida, me apetecía salirme un poco del guión y tener la capacidad de interpretar otro personaje. Me estaba empezando a hartar de mi etiqueta. No quería ser como Arturo Fernández y desempeñar el mismo rol durante toda mi vida.
Era agosto y tenía dos semanas de vacaciones por delante. La despedida de soltera de mi amiga Lucía era una buena excusa para unas vacaciones only women en Ibiza.
Joe y Luchino, una pareja gay que reside en San Antonio, nos alquilaron un apartamento en la playa. Teníamos cinco días por delante, pero ninguna queríamos esperar más de 24 horas para sacar lo que todas llevábamos dentro. Miedos, frustraciones, complejos, arrepentimientos, obligaciones, deberes y sacrificios. Me casé relativamente joven. Luego vinieron los niños. Lo bueno de tener mellizos es que sólo sufres un parto. Lo malo es que lloran, mean, comen y cagan doble.
Esa primera noche, Joe y Luchi nos hablaron de una macro-fiesta en una discoteca. Amnesia. Una de esas raves. Cocoon traía a escena a uno de los mejores pinchas del mundo. Eso nos dijeron. Yo no tengo ni idea. A mí no me gusta esa música. Boom-boom-boom. Me parece un coñazo. El caso es que el diyei canadiense ese, que se llama Richie Hawtin y que cobra un pastón y encima es uno más de la fiesta, fue capaz de cambiar, no sé si mi vida, pero sí mi forma de verla. Contra mi propio pronóstico no me encontré con una tamborada de beats a 150 rpm. No. Me encontré con un músico electrónico que sabía conectar perfectamente con su público. Un músico que pinchó dos canciones de mi adolescencia y me puso el vello de punta. Self Control y Yeke-yeke (min. 1:18) se mezclaban desde los platos hasta mi mente, mi cuerpo… mi alma. Hacía tiempo que no me sentía tan bien. Toda una vida de recuerdos pasó por mi mente. Los años 80. Mi juventud. Todo lo que ya no vuelve más que musicalmente. Continuará mañana

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