viernes, 19 de septiembre de 2008

Subprimes I

2009
Irse al paro hubiera sido mucho más fácil que aceptar aquel trabajo. Subprimes, resonaba en su cabeza. Estaba bien pagado. Ya había trabajado varias veces como dependiente. Sonrisa profidén, un poco de información, alguna charla cómplice y muchas horas de aburrimiento. Eso sería todo. Un buen sueldo. Prefería el parqué de Wall Street, pero el monstruo en el que se había convertido su nivel de vida requería cantidades ingentes de comida. Vender películas no era una labor difícil. Y menos para él, todo un experto. A su entender, el porno era un género más dentro del cine. Testaba el material a menudo. En su casa, en la oficina. Acepto, dijo. Firmó el contrato y se incorporó a su puesto sin haber leído la letra pequeña. Nadie lee la letra pequeña. Tenía que probar todo el material que llegara a la tienda. Todo. Sí, este es un sex-shop un tanto especial, dijo Mandy. Kate como testaferro, Louis y Ben en Yale, el club de golf de Staten Island, el motel de la 66… ¿Estás seguro? preguntó, Mandy. Eh… sí, sí, acepto.

To be continued...

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