lunes, 8 de septiembre de 2008

JAB, el ESCRITOR zamorano


Hace unas semanas, en una de esas limpiezas exhaustivas de habitación que hace mi madre en su casa, encontré unas hojas de papel escritas a mano. Era un relato mío. No estaba fechado, pero logré ubicarlo alrededor de 1991. Cuando yo tenía 12 años. Aún no sabía lo que era el sexo, pero sí sabia lo que era besar, cosa que no estaba mal en la aún retrógrada y casposa Submeseta Norte. Pero no escribí en base a eso. No soy el clásico romántico, soy un… Bueno, era una historia de pandillas, una historia de las calles donde me he criado…

JAB (José Ángel Barrueco) nació en Zamora en 1972. Hace poco que nos conocemos, o al menos, que hablamos con regularidad, pero, más allá de nuestras distintas personalidades, tenemos muchos puntos en común. JAB no es escritor, es el ESCRITOR. Digo esto porque de pequeño, cuando pensaba en escribir, siempre relacionaba a los escritores con seres bohemios entregados casi en exclusiva a la soledad de su trabajo en pos de mejorar la visión del mundo. No digo que JAB se ciña exactamente a es perfil, pero yo lo sigo imaginando así. Lo sigo viendo como el personaje que existe en la ficción de su relato Muelas y Señales (Hank Over/Resaca. VV.AA. Mondadori-Caballo de Troya, 2008).

Hace unas semanas escribí un artículo para el periódico local de Zamora, La Opinión, donde me suelen publicar de vez en cuando, pero no me gustó y decidí desecharlo. Sobre su base construí otro. Pero no me gustó. Como remate escribí un tercero. Y me gustó. Pero no lo envié a la redacción.

JAB escribe diariamente en La Opinión de Zamora. Repito, diariamente. Cada día escribe uno o varios artículos desde su casa. Como digo, JAB es escritor. Y se nota. Es la pincelada literaria del periódico local. Cada año pinta un cuadro compuesto de 365 pinceladas. Un abanico de posibilidades: cultura general, opinión, actualidad, literatura, cine, relatos.

Hace unas semanas rodamos un spot para una entidad deportiva. En la presentación había cargos políticos. "Os iré a ver por el Ayto", le dije a alguno. "Iré a mendigar". Se reían. Yo también... El spot está arrasando en Youtube (1000 visitas en un semana).Pues bien, una de esas visitas llevaba un comentario anónimo ofensivo, y no precisamente contra mí. En los pueblos, los gallos que llevan mucho tiempo en el gallinero, se asustan cuando ven a un pollito crecer rápido. Tejemanejes y líos. Yo camino al margen, señores. Me desilusionó un poco el hecho de verme metido en fregaos que ni me van ni me vienen, pero lo asumí enseguida. Las pequeñas capitales de provincia son así, la gente no siempre habla con criterio, a veces sólo pretende ajustar rencillas personales.

JAB, el escritor, está metido en estos fregaos desde hace mucho. Tiene que dar la cara, dar su opinión, tiene que mostrar a los lectores su pensamiento. Y la gente habla y saca conclusiones y dice tonterías y juzga. JAB se sube diariamente a un pedestal. Desde allí puede hablar a voces, para todos, pero, al mismo tiempo, se expone a que el populacho practique con él uno de los deportes nacionales favoritos, el del desprestigio. El otro día, en una tertulia de intelectuales locales, todos ellos mucho más mayores que yo, se hablaba de la sección de opinión del periódico local. El nombre de JAB, salió a relucir. Es muy personal. Cuenta cosas suyas. Es muy literario. Los comentarios no eran ofensivos, pero consideré justo romper una lanza a su favor y puntualizar ciertas afirmaciones. Perdón, Señores, pero José Ángel es la parte literaria del periódico, no busquen fantasmas donde no los hay. Él tiene su temática, su estilo y sus lectores y, como comprenderán ustedes, para escribir un artículo al día que no sea de actualidad, muchas veces tienes que narra lo que te ocurrió el día anterior. Y eso, señores, eso es ser un verdadero escritor, eso significa poseer la capacidad de narrar de manera agradable y estética una realidad simple y tal vez monótona. Nadie dijo nada al respecto.

Podía haber enviado este artículo a la redacción del periódico. De este modo, mi pequeño tributo hubiera tenido más trascendencia. Pero, a JAB le va a hacer la misma ilusión verlo aquí. El que creo que voy a enviar a la redacción es el último artículo que escribí, el que os decía antes. Es sobre el cine español. Escribir para mi pueblo me da un poco más de respeto que antes. Cuando te desengañas de algunas cosas, cuando dejas a un lado el ansia que provocan tus socialmente obligadas metas, objetivos y fines, es cuando ves la verdadera realidad, cuando puedes darte cuenta de que la importancia del camino no reside en completar rápido el puzzle, sino en irlo dibujarlo poco a poco, con las piezas. Y una de esas piezas puede ser la sonrisa de JAB cuando acabe de leer este artículo. Entonces, valoraré que la sonrisa sincera de un lector vale más que los cumplidos de cuarenta mil.

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