lunes, 4 de agosto de 2008

Sembrando Hogueras, David González


Las palabras se colocan en el sitio exacto
para llegar
para llegar muy dentro
como una tuneladora que orada la roca,
hasta el centro de la tierra
hasta el corazón

Son escenas vivas,
recuerdos,
memorias desgarradoras que te penetran
que duelen,
que llegan a incomodar,
al que vive con la venda
puesta



pero escenas,
al fin y al cabo,
que da gusto leer.


Me he devorado Sembrando Hogueras en un par de ratos de lectura mañanera vacacional. Los poemas de David te transportan rapidamente a ese enfrentamiento obligatorio con la realidad, te sacan del subterfugio al que todos intentamos huir de vez cuando. Hospitales, enfermedades, barrios obreros, duros mundos laborales… La vida con la que nos enfrentamos al salir a la calle. David no deja indiferente a nadie, o mejor dicho, nadie debería permanecer indiferente ante su contundencia.
Este libro está dedicado a todos los hijos pródigos que jamás regresan a casa… aunque siempre hay un pequeño hueco para que el amor nos salve. Este poema, en apriencia tan sencillo, encierra dentro de sí todos los extensos significados que la filosofía ha intentado darle al amor. El yin y el yan, lo cíclico, Abraxas… La casa está completa…


Wellcome

Llega a casa jadeando
NIALL BINNS



Para ángeles medívil, que me sufre


la ventana presiente tu llegada


se abre


me despierto.


tus pasos en la escalera.
la llave en la cerradura.
luz en el pasillo


¡por fin!


la casa está completa.

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