miércoles, 27 de agosto de 2008

La habitación roja


Imaginas que sigues dentro
de la habitación.

Estás sola
en la habitación

roja.

No tiene cortinas, pero no puedes ver la calle. Un trago lubrica tu garganta, una raya tapona tu nariz, y te amarga. Vuelves al principio. Un trago de whisky… y otra raya… Un día viniste. Consigo los dos mil pavos y me largo. Pero ahora ya no puedes salir. Aguardas. No sabes quien está al otro lado. Pero paga bien. El hombre del maletín tiene gustos raros. Pero paga bien. El hombre del maletín te pone una pipa en la cabeza. Te meas encima. Te pone la pipa en la boca, te dice que te la metas. El dedo en el gatillo. No puedes salir. Aquí tienes tus dos mil pavos. Nunca había disfrutado tanto. El hombre del maletín no conoce a tu niño, ni quiere conocerlo. Métete lo que queda, yo me largo. Pero ya no quieres nada, ni salir.

Y te quedas allí
sola
en la habitación

roja.

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