miércoles, 2 de julio de 2008

Tierra y libertad


Tierra y libertad (Ken Loach 1994), es una de las diez películas que más me han gustado de todas las que he visto en los últimos cinco años. Como no podía ser menos tratándose del británico, aborda un tema social. En este caso, la Guerra Civil española. Pero vista de un punto de vista concreto, el de los milicianos. El guión está parcialmente basado en el libro de George Orwell, Homenaje a Catalunya.
La guerra es un tema muy explotado en nuestro cine, pero tuvo que venir un inglés a plasmar justamente el verdadero trasfondo del conflicto, que los ideales sólo pueden concebirse en el terreno de las ideas (Orwell afirmába que antes de ver a los milicianos nunca creyó realmente en el socialismo). Antes de salir de la caverna de Platón, Glaucón tuvo que convivir con las sombras. Las sombras son la realidad que vemos y en la que nos tenemos que mover en sociedad. Loach nos narra con un elevadísimo grado de sensibilidad, pero sin caer en facilonas sensiblerías, la crueldad y estupidez de una guerra, de cualquier guerra, nos cuenta también que las revoluciones no existen como tal, que son las circunstancias las que crean estados revolucionarios, nos hace ver que los radicalismos sólo conducen a la tragedia y que, por encima de todo, en el mundo de las ideas, está el amor, lo único que puede salvarnos.
Hay secuencias magistrales como la discusión popular sobre la colectivización o no de las tierras en pos de proveer al frente, la toma del pueblo aragonés como alarde visual, lo ridículo de toda la guerra en la lucha intestina de los sindicatos contra las Brigadas Internacionales en las calles de Barcelona. Además posee un gran contenido documental que muestra la desorganización, chapuza y falta de armamento de los que pretendieron luchar contra el Alzamiento. En resumen, nos da una visión social del conflicto en la que el espectador se va a emocionar gracias a la empatía de los personajes y de la historia, y no gracias a triquiñuelas toca-fibras que a veces se usan con este tipo de temáticas. Me atrevería a decir que hasta alguien con un pasado Nacional y con algo de sangre en el corazón también se emocionaría. Aunque algunos lo acusaran de parcial y partidista, en mi opinión, los detalles nos dan una narración de los hechos neutra, desde el punto de vista… humano. Morado o rojigualdo, ahora, después de tantos años, ya es igual…

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