lunes, 16 de junio de 2008

¿Quien juega con nuestros hijos?

Salió cargado de botes. Debían ser las doce y media; quizá algo más. Tuvo que pasar por San Chinarro. McMardigan le esperaba en el cruce con la M-30. Plantillas, botes, guantes, mascarilla. Nunca se han planteado por qué lo hacen. Simplemente lo hacen.
-Oye, Mac.
-Uhm
-¿Por qué lo hacemos?
-No lo sé.
Llegaron al muro antes de lo esperado. Un accidente de tráfico un poco más adelante les libraría de los focos policiales. Amparados en las sombras desenfundaron los tapones. Un poco de rojo, una línea negra, una pizca de mala leche…
-Oye, Mac.
-Uhm
-¿Por qué nunca te molan tus graffitis?
-No lo sé.
-Joder, Mac, creo que eres un artista.
Edu y Mac fueron condenados por causar desperfectos materiales. No pudieron afrontar la multa y se declararon insolventes. Como contrapartida nos dejaron parte de su arte. Una cultura muchas veces malentendida. Una cultura urbana que lucha desde la calle; que usa sus armas. Muros que hablan lo que la prensa calla. Resistencia.
-Oye Mac
-Uhm
-¿Cuándo terminaremos de pagar esta mierda?
Largo silencio.
-¿No lo sabes?
-Sí.
-¿Cuándo?
-Cuando la sociedad entienda que los muros son un soporte para el arte, una página en un libro, un fotograma, un micro, una rima, una forma de expresión… Nuestra forma de expresión.
-Joder, Mac, ¡que bien hablas, tronco!


Cualquier parecido de este texto con la realidad es pura coincidencia
Graffiti de Granada realizado por El Niño de las Pinturas

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