lunes, 16 de junio de 2008

¿A qué sabe la derrota?

Llantos, hipos, codos apoyados en las rodillas, manos sujetando la pesada cabeza. Derrota. El amargo y habitual sabor de derrota. Sólo es un juego. Sí, para algunos. Para el Real Madrid, tal vez. Para nosotros, para el Zamora, era más que un partido, era un paso social, un avance económico, un despertar. Remar para morir en la orilla. He contemplado doce fases de ascenso. He visto subir a mi equipo tan sólo dos. Los ingleses acuñaron la frase de: "el fútbol son 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes". Inglaterra ni siquiera se ha clasificado para la Eurocopa. Yo voy a variar un poco el texto y decir: "el fútbol son 11 contra 11 y siempre pierde el Zamora". Estamos orgullosos de haber vivido esta travesía. Remar y remar para morir en la orilla. Morir con las botas puestas, la espalda mojada y el culo pelado. Los tópicos engañan pero consuelan: "otra vez será". Las derrotas ya no saben mal. En realidad, no conocemos otro sabor.

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