lunes, 16 de junio de 2008

Más de lo mismo

Más de cuatrocientos stands. Más de tres autores de éxito (económico) firmando libros. Carteles anunciando su nombre encima de sus cabezas. Un DNI, una acreditación, una identificación. Los escritores suelen ser nombres, no rostros. Algunos juegan a stars. Novedades y más novedades. Autoayuda, recetas, ensayos, cine, arte… novedades. Mucho ruido y pocas nueces. Lo que se sale del circuito comercial, del sistema, hay buscarlo bajo tierra. A Bartleby lo vimos de milagro. Menos mal. Una breve charla con el editor, unos libros de David González y una bolsa de cartón para llevarlos. Cuatrocientos stands. Un exceso de más de lo mismo. Hot dogs, cerveza a precio de whysky, curiosos, aburridos, masas. La Feria del Libro está igual de descompensada que el mercado editorial. Un agobio, un caos, una batalla perdida para lo independiente. Un premio de consolación para la tercera vía. Lafontaine. Un trago de agua para el calor. Una agradable lectura en el tren de vuelta. Creí que las ferias servían para marcar tendencias, aire fresco, innovación. Más de lo mismo. Esta feria es eso, lo mismo, pero más.

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