lunes, 30 de junio de 2008

Lo que el fútbol ha unido...

Un país dividido que gusta lucir viejas heridas de guerra. Un país loco, sin punto medio, sin virtud. Ser patriota es una elección personal. Es como ser católico, o ser madero... Yo no lo soy más allá de los niveles básicos de sentido de pertenencia a un caracter, a una forma de entender la vida, a una educación. Pero ayer realmente me alegré. Me alegré por 40 millones de conciudadanos que necesitaban una alegría multitudinaria, un poco de unión, algo de desinhibición masiva.
Lo que vi ayer en Cibeles fue una auténtica parade, la parada del amor. Entre miles y miles de personas, como no, hubo unos 30 o 40 imbéciles que se pusieron a lanzar botellas. Mala suerte al que le tocara esa zona. Yo bajé la Gran Vía entera. En cada esquina había un chino ambulante con birra fresca, con banderitas de España de todos los tamaños, con mecheros... Después de un rato de estar allí hicimos el recorrido contrario. El espectáculo de la calle era inaudito. Masas de gente sonriente. Todo felicidad, todo buen rollo, todo unidad más allá de equipos, colores, tendencias, razas y sexos. Me da igual que sólo sea un juego, un rudo deporte para machos, lo que ha conseguido el fútbol en esta Eurocopa es una unión que creo que no se veía desde la llegada de la Democracia. Aunque yo eso, como lo de pasar de cuartos, sólo lo había visto por la tele.
Hoy volveremos a la realidad, a las disputas, a los insultos y descalificaciones. Pero los momentos de ayer y de hoy, para digamos... unos 38 millones de personas, han sido impagables. Producto de una falsa evasión o no, han existido, y eso, en los momentos que vivimos, ya es algo.

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