sábado, 21 de junio de 2008

Anda, hombre, levantate de tí

Volví a devorar un libro de David González en un par de viajes de Metro. Anda, hombre, levántate de ti. Y eso hice al acabar de leer el libro y oír “próxima estación Atocha” y apearme de ese monstruo de acero y cristal.
Poemas y relatos muy en la línea de lo que había leído de David hasta ahora. Sobrios, desgarradores, reales como la vida misma. Poemas que narran vivencias que, familiares o no, todo el mundo puede recrear en su mente. Por su impacto emocional voy a destacar un poema llamado Adán, que versifica con maestría uno de esos domingos de after hour en Asturias. La Real, La Fabrika, El Jardín, El Albéniz… Asturias ha sido y es uno de los paraísos de la cultura de club en la música electrónica (Yo estaba con ellos, como ellos/enjabonado, uno más,/en la terraza de La Fabrika,/la discoteca de funk, dance y hip/hop, un domingo de octubre,/ a eso del mediodía) Tanto es así que el mítico DJ Surgeon, uno de los artistas electrónicos más reputados del mundo, dedicó uno de sus temas más relevantes al famoso y temporalmente extinto club ovetense, La Real. Pues bien, nunca me imaginé que con un poema se podría narrar tan precisamente ese ambiente de speed, MDMA y especial k (que, poeta, ¿nos metemos una de speed?) y esa postura depresiva que precede al fin de fiesta en las mañanas de domingo; ese pensamiento tan lógico de “esto hay que hacerlo con veinte años” (¡Pero que guapo eres, tío!/No lo decía por mi, sin embargo. No/Yo tengo/treinta y ocho años. A los veintiuno/estaba en la cárcel). Leer este libro ha sido un placer. Lo sé porque no recuerdo haberme distraído con nada externo durante su lectura. Sólo me queda la duda de saber si Adán fue escrito poco después de los hechos que narra.

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