miércoles, 14 de mayo de 2008

Sin pelos en la lengua

Lo que en los países anglosajones
se llama meritocracia,
en muchos países latinos
se llama lamepollismo.
No es un cambio de nomenclatura,
es un cambio de estilo.

"¿Por qué no nos quedamos aquí?",
decía ella.
Es un mundo más justo.
Menos romántico,
más manipulado y controlado,
pero más justo.
Y en cierto modo tenía razón.
En los países sajones se respeta la meritocracia.
Aquí no.
Aquí es muy difícil que por tu cara bonita
(o sea, por tu trabajo)
te pongan en el sitio que mereces.
El trabajo se suele valorar bastante,
sí,
pero no es nada
sin las correspondientes dosis de felación.

A mí es que me cuesta.
Lo intento pero me cuesta.
No sé.
Tal vez tengo la boca muy pequeña.
Quizá no se mover la lengua correctamente.
Quien sabe.
El caso es que se me da fatal.

No escupas (semen) en la mano que te da de comer,
me dijeron.
Y no escupí lo del paréntesis
La mano, además de la comida,
me dio una hostia.

Y así me va...

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