viernes, 9 de mayo de 2008

Los negros

Cuando se aplica una fuerza a un objeto, se acelera. La aceleración es en dirección a la fuerza y proporcional a su intensidad y es inversamente proporcional a la masa que se mueve (Isaac Newton)
a = k(F/m)
Vamos, que para el caso, lo que quería decir Newton es: a = F/m
Newton definió las tres leyes del movimiento, problema que intrigaba a los científicos de su tiempo. Practicaba la alquimia e incluso en el Código da Vinci lo convierten en miembro del Priorato de Sion. En resumen, Newton fue un gran científico y sabio de su tiempo. Pero hay algo que me escama dentro de la figura de Newton (y no es su cenotafio). El caso es que supongo que en esa época las leyes, aunque no estaban puestas por escrito, se conocían. Es decir, Isaac tuvo la suficiente lucidez como para saber expresar matemáticamente la ley de fuerzas, pero era algo que hasta los gatos callejeros sabían. Me explico: si un astuto felino va corriendo a toda velocidad y en un momento determinado se da cuenta de que va a chocar contra un muro, el gato, instintivamente, intentará frenar para evitar la colisión. Nadie le va a preguntar al gato la fórmula matemática que ha usado para frenar. La fórmula está en su código genético. Newton tuvo el merito de cuantificar la fórmula. De darle un nombre a lo que viene siendo el sentido común. En la literatura a veces pasa lo mismo. Fernando de Rojas firmó la Celestina. ¿Quién la desarrollaría en su cerebro? ¿Quien escribe los discursos de ZP? ¿Quien le escribe los libros a Aznar? Negros. Newton era un tío listo. Podría haber sido un negro de Galileo u otro científico de la generación anterior. Pero tuvimos que esperar hasta Jesse Owens.

1 comentario:

luisin dijo...

Tu podrías ser un buen negro. ten cuidado, hay "autores" que se dedican al copy-paste de blogs como éste.