lunes, 12 de mayo de 2008

Lanzarote


He de reconocer que me fascina su narrativa, su ironía y sus deducciones, pero este librito me parece bastante cojo. Al menos para quien haya leído ya "La posibilidad de una isla". Se trata de un esbozo de ésta. Plantea más o menos lo mismo y sucede más o menos lo mismo, pero de manera incompleta y sesgada. Houellebecq se mete con todo bicho viviente sin compasión. Se podría incluso decir que a veces se pasa. Pero en el fondo de todo, y empapando sus afirmaciones con la fina ironía que se le presupone, se pueden mirar sus teorías con la lejanía que impone el beneficio de la duda. Al fin y al cabo están hablando sus personajes. En general es un autor al que le gusta escandalizar, y parece que lo hace con cierto sentido, pero la repetición de clichés de forma tan abusiva me hacen dudarlo. Tendré que seguir leyendo libros suyos para salir de dudas. La novela se ventila en cuatro viajes de Metro, pero me parece bastante vacía. Todo lo contrario que "La posibilidad de una isla", donde despliega y completa toda su teoría filosófica. Vamos, donde termina "Lanzarote".

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