jueves, 1 de mayo de 2008

De puente en puente...

La estación estaba petada. Maletas que van y vienen por el anden. Con sus ruedas. Sus malditas ruedas. ¡Ah! Una de esas ruedas me pasa por encima de los pies. Montamos. Falta una señora. Salimos los últimos. Hay cola en la estación. Hay atasco en la nacional. Hay nerviosismo. Pánico. Calor. Me calzo las gafas de sol e intento dormir. Pero el autobús está parado. Sin el tracatrá es muy difícil. El autobus debe hacer una parada técnica. Media hora. La gente quiere llegar pronto a casa. Se amotinan. Una señora grita mucho. Se violenta. Dice que perderá un enlace a otro bus. Pues que no viaje en puente, no te jode. Gracias a que el conductor sale indemne podemos continuar el viaje. La gente hace comentarios en la parte trasera. Algunos se hace amigos e intercambian teléfonos. Ha sido toda un experiencia. Cinco horas metidos en ese bus. Por un momento parecíamos los de Lost. Sólo le faltaba habernos dejado en una isla. A la vera del río Duero. La próxima viajo de noche.

No hay comentarios: