jueves, 8 de mayo de 2008

Datos fríos como la horchata

Son números. Simples números. En el colegio tenía un profesor de lengua al que llamábamos “El Perro”. Directamente. Sin medias tintas, ni hostias en vinagre. Lo era. Nos llamaba por números. Yo era el 12. Le cogí asco. Al 12. Y al Perro también. Los números sirven para cuantificar. Para hacer verosímil nuestra existencia. Nada más. Hablamos de números como si nada. Como una representación abstracta. Y lamentablemente lo asumimos como tal. 20.000 mil muertos en Myanmar. ¡Bah! Veinte mil. Es como si ¾ partes de la población de Soria fenecen. Pero lo oímos. Nada más. No lo procesamos. No lo queremos asumir. Es una gran tragedia. Pero para nosotros son un puñado de cifras. 42 muertos en este puente. Nada. Menos que el año pasado. Son números, no muertos. Sólo cifras que cuantifican la frialdad de la tragedia, de la muerte. Y aquí seguimos, en nuestro mundo de confort e ilusiones. Esperando. Esperando que algún día nos toque de cerca. Que esos muertos tengan que ser socorridos por nosotros, ayudados. Esperando nuestra dosis de realidad, la que a veces también convertimos en un ente numérico donde poder evadirnos, ausentarnos. Y es que los números son eso, una serie de datos fríos que nos ayudan a posicionar nuestra situación metafísica en el mundo. Fría, como la horchata.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

qUE BUENO!!!

Anónimo dijo...

Breve y conciso. Me parece buenísmo! y estoy totalmente de acuerdo con lo que expones. Enhorabuena

NEREA

Mario dijo...

Gracias.