lunes, 5 de mayo de 2008

Camarón, la película

(Jaime Chávarri, 2005) Acudí hace no mucho a una conferencia de Jaime Chávarri en la Biblioteca Nacional. El director confesaba que había sido difícil darle profundidad al personaje principal más allá de la acción, puesto que Camarón era una persona bastante elemental. Teniendo en cuenta que el personaje del cantaor es el único eje sobre el que gira la película, tenía que basarse más en su don para el cante que en sus diálogos. En la película, de hecho, Camarón habla poco y con frases cortas. Su inicio, éxito, consolidación y muerte, se muestran con acierto en su estructura, pero carecen de consistencia. La narración transcurre a través de los tópicos que podrían usarse para cualquier estrella emergente. A diferencia de éstos, Camarón, abandona la farándula madrileña para casarse con una gitana linense y formar su propia familia. Después vendrá la enfermedad y la muerte. La autodestrucción de un éxito sin preparación. Y en ese sentido, la película refleja bien su vida. Lo que ocurre es que ésta carrera, sin un personaje más complejo que la sostenga, no da para una película. Y creo que es lo que le pasa a ésta. Que no hay de donde sacar. Chávarri aprovecha los recursos al máximo y el actor principal, Oscar Jaenada está por encima del papel sobradamente. Pero, por desgracia, el resto de personajes populares (Paco de Lucía, Tomatito, etc) han sido caraterizados de forma casi grotesca, lo cual hace poco realista la historia en algunas partes. El fragmento abajo mostrado es para mí el momento más emocionante de la cinta. Como dije antes, Chavarri, un todoterreno, saca el máximo de los juegos de miradas y hace cómplice al espectador para que se emocione con la tragedia. En esta secuencia, Camarón, al tanto de que no le quedaba mucho de vida, canta la bulería de La Cigarra. La Chispa (Verónica Sánchez), su mujer, presente en el concierto, no puede evitar emocionarse e intentar emocionar al espectador. (El fragmento al que me refiero es a partir del min. 3:43).

Ya no me cantes cigarra/ya para tu sonsonete/que llevo una pena en el alma/que como un puñal se me mete/sabiendo que cuando canto/ suspirando va mi suerte/Bajo la sombra de un árbol/y al compás de mi guitarra/canto alegre este huapango/porque la vida se acaba/y no quiero morir soñando/como muere la cigarra.


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