jueves, 17 de abril de 2008

Cuando la cebra encuentre un paso...


Nos cuesta. La verdad es que nos cuesta. A los españoles nos cuesta parar en los pasos de cebra. Es una cuestión de educación. Por eso nos cuesta. Todo ser reduce a una ecuación matemática rudimentaria: Coche= potencia/fuerza bruta AND peatón=débil/pluma/paja-> Coche tiene preferencia.
Un belga, un francés, un alemán y hasta… un italiano… respetan el paso de cebra como algo sagrado.
No parar en un paso de cebra es no respetar una norma básica de educación. Y hasta de sentido común. No parar en un paso de cebra es arriesgarte a atropellar a un peatón. Es comprarte el nuevo BMW Farruquito 325i. Es como la violencia de género, como el bulling; un abuso, un uso indebido de la fuerza. Una acción muy latina. Muy impulsiva. Muy de sopetón. Y, como siempre, sólo paga el débil… El peatón.
Luego vienen los llantos, las reflexiones, los suicidios, las cárceles. Hay que ser gilipollas. Y no hablo de los locos, de los pasados de rosca, de los payasos, de los van por la calle con la cabeza de su vieja en una bolsa. No. Hablo de los que se suicidan tras matar a otro. Y en un paso de cebra no es difícil cargarte a alguien. Ayer estuve a punto de presenciarlo en directo.
Ya pueden implantar políticas sociales y de igualdad y poner todo el atrezzo que les plazca, que mientras no cambie la mentalidad de los ciudadanos esas acciones seguiran siendo equivalentes a p0nerle gasolina sin plomo a un motor Diesel, a tener una bicicleta con las ruedas cuadradas... Cuando la cebra encuentre un paso, los españoles habremos llegado a cierto punto de plenitud democrática. ¿Lo verán nuestros ojos? Tal vez sí. Si vais a un safari veréis que las cebras tienen preferencia ante los jeep's.

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