lunes, 21 de abril de 2008

Competitividad

Tienes que sacar sobresalientes. O por lo menos notables. Tus compañeros son mejores en matemáticas. Elige. Eres muy joven pero tienes que elegir. Tomar decisiones clave. Letras o ciencias. Ciencias o letras. Y tú, tú no sabes ni lo que quieres. Vas al colegio porque te obligan. Nunca te has parado a pensar que quieres ser de mayor. Bombero. Futbolista, tal vez. Vas a la universidad. Tienes que despuntar. Ser delegado. Ir a clase. A las tutorías. Sacar nota. Subir nota. Llega la hora de buscar trabajo. Eres licenciado. No es fácil. Todos son licenciados. Y hablan idiomas. Encuentras lo que puedes. Lo que te dejan. No mereces esto. Encuentra algo mejor. Pero pagan mal. No puedes mantenerte. Las empresas quieren más y más. Más de ti. Y de todos. No cobras bien. Estás harto. Estudias. Quieres sacar una oposición. Vuelta a los orígenes. Vuelta al estudio. Siempre hay que hacer más y más y más. Nunca terminas tu formación. No te dejan formarte. Sólo puedes competir. Sin parar. Contra ti mismo. Contra todos. ¿Para qué? Tal vez para nada. A no ser que la empresa sea tuya.

3 comentarios:

Svor dijo...

Acaso me conoces?

No puedo agregar nada a tu relato. Es la vida que ha barrido. Otra generación aprenderá de nosotros.

Mario dijo...

Al sistema le interesa que nuestro esfuerzo cueste tan poco dinero. Al menos no somos tan borregos como para no darnos cuenta, pero, aparte de convertirnos en eremitas, poco podemos hacer al respecto.
Bienvenida, Svor.

luisin dijo...

Es el relato de vida de todos y cada uno. Descrito con precisión, intensidad y hasta belleza.
Un saludín.