viernes, 28 de marzo de 2008

Tijeras

-¿Dígame?
-¿Es el periódico?
-No. Soy un empleado del mismo.
-Ah, bueno, pues entonces me vale.
-¿Qué desea?
-Verá, quería saber si ustedes censuran.
-Pues depende.
-O sea, que sí.
-Depende qué y a quien.
-A mí, por ejemplo.
-Hombre, usted, por lo que veo, apunta maneras.
-Para escribir.
-No, para ser censurado.
-Ah, pues muy bien. Es un honor.
-Si quiere le puedo ofrecer un bono de 10 censuras.
-Diez no está mal. Con diez ya me puedo poner la etiqueta de polémico.
-Con la compra del bono le regalamos otro de diez tijeretazos.
-Yo es que lo de los cortes de tijera lo veo más humillante, verá usted.
-Pero por lo menos puede publicar.
-No si yo lo quiero es ser polémico.
-Desde luego, es usted carne de censura.
-Bueno, ¿y cuánto cuesta el bono ese?
-Para usted es gratis.
-¿Cómo? Esto es una vergüenza. Póngame con el Sr. Director.
-No, eso es imposible.
-¡Censor, más que censor!
-Pues váyase usted a La Razón.
-Pues sí, allí no censuran a los maestros.
-Usted no es un maestro.
-Yo no, pero García Calvo sí.

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