miércoles, 5 de marzo de 2008

Símil futbolístico

Para Baltasar

La entrenadora no cuenta contigo. Entrenas y entrenas, lo das todo, y no cuenta contigo. Te ningunea, pasa de ti, te usa sólo cuando es estrictamente necesario, cuando está plagada de bajas… te manipula. Se lo has dicho, se lo has demostrado ¡Joder!, tú no eres el típico tío que nace con una estrella en el culo, el típico al que le vienen a buscar a casa porque su talento brilla tanto que deslumbra en todas partes. Tú vienes de abajo. Empezaste peleando en las batallas de los pueblos, en Regional Aficionados Grupo B de Castilla y León, en el subsuelo del fútbol. Y estás aquí por tus propios méritos. Despuntaste tanto en tu dura carrera que hasta ella se fijó en ti. Pero es una tía extremadamente práctica, obvia los detalles y la gama de factores que influyen en cada situación. Tu mismo le pusiste el mote de Marulanda, el del jefe de las FARC, al que apodan "tirofijo". Ella no ve nada más allá de su pragmatismo. Pero tú te lo has currado, has pasado por todas las categorías, has tenido que practicar la meritocracia para llegar hasta aquí. ¡Vamos, coño! Tienes regate, técnica, velocidad, disparo… cualquier entrenador sensato te querría. Y ahí está tu oportunidad, te vino a ver, se presento en forma de oferta. No hay más lealtad que la que cada uno se merece recibir. Ella… ninguna. No seas tonto ¡Vete, joder!, la afición lo entenderá. Si fructifica, si cuaja, no lo dudes y vete. Allí te valorarán, te pagarán, te desarrollaras como futbolista y sobre todo, te sentirás feliz y realizado. Eso sí, antes de irte no olvides que te debe una felación metafórica. Vete bajándote los pantalones, ya está de rodillas. Apunta->tirofijo.