miércoles, 5 de marzo de 2008

Lágrimas enquistadas

Tengo ganas de llorar.
No sé por qué, pero me apetece.
No es de tristeza, ni de pena;
tampoco es de emoción, ni de alegría, ni de rabia…
Sólo se trata de sacar esas lágrimas de hielo,
solidificadas por el paso de los años.
Los años de la calle, de la dureza, de la supervivencia,
los años en que llorar era de nenas;
el tiempo en que mi retina retenía los momentos con un efecto de desenfocado,
pertrechada con su pantalla de vidrio,
tapando mi naturalidad.
Tengo ganas de llorar lo que no lloré antes;
litros de lágrimas saladas y frías;
litros de recuerdos, de alegrías, de tristeza… de rabia.
Y algún día, mi fuero interno será tan candente que convertirá el hielo en agua salada,
el agua que se debió verter en su día,
el trasvase pendiente que atenaza mi lacrimal.
Ese día, lloraré por todos… lloraré de alegría… y entonces,
entonces seré un tipo duro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tierno eres!

NEREA

Mario dijo...

Que va, soy más duro que Nicolas Cage en "Asesinato en 8mm"