jueves, 28 de febrero de 2008

La lidia del político

-Hola, buenas. Quería pedir una subvención.

-Ah, muy bien. Déjeme la memoria del proyecto.

-Es para publicar un libro.

-¿Sobre?

-Saliente.

Un año después.

-Hola, estuve ahí hace un año para pedir una subvención.

-Es que el Concejal no está.

-Pues póngame con el Consejero

-Dimitió.

-Pues con el Alcalde.

-Está de vacaciones en Punta Cana.

-¿Qué hay del Secretario de Estado?

-Viene más tarde

-Me ha parecido oír ladrar al Ministro. Páseme con él.

-El Ministro no está. Era su perro.

-Su perro dice guau-guau, no pe-pe.

-Sería la tele, entonces.

-Del Presidente ni hablamos, ¿no?

-No.

-Pues mire, se lo cuento a usted.

-Yo soy el secretario.

-A muy bien, entonces seguro que es usted el más honesto de todos.

-Pero, señor, yo no puedo…

-Verá, resulta que yo quería una subvención. Y ya no es que no me la den, es que ni siquiera me contestan para decirme que no.

-Ya, esto funciona así. Política…

-Bueno, pero es que a otra gente se las dan.

-Ya, pero usted es un don nadie. ¿Qué ha hecho antes?

-Nada. Si nadie me da la oportunidad… ¿cómo voy a hacer algo?

-Mira, tío, yo si quieres te dejo una handycam que tengo de extraperlo y unos focos que le robé a una compañía de teatro amateur y en vez publicar un libro haces una película.

Seis meses después.

-Oye, mira, que soy el de la película. ¿Está el alcalde?

-Sí, se lo paso.

-Hola, Alcalde. ¿Qué tal por Punta Cana?

-Bien, no veas que de franceses…

-Y supongo que de españoles…

-No. Me refería a que... En cualquier caso ¿qué coño quieres?

-El de su amante…

-¿Cómo?

-No, decía…que le llamé antes… Era por lo de la película. Al final la hicimos sin subvención. Es de serie Z, pero haremos una presentación por todo lo alto en Kinepolis. Vendrá la prensa, habrá vestidos de noche, alfombra roja, flashes… Era para invitarle.

-Hombre, por supuesto. Por supuesto que iré a hacerme la foto.

-No, disculpe, le decía que era para invitarle a no ir. Pero ni a usted ni a ningún jerifalte de los que se pone las medallitas a posteriori.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísmo! Me encantan tus escritos "ácidos" plagados de humor inteligente.
Enhorabuena!

NEVES

Mario dijo...

I'm glad.
Salu2

Andres dijo...

Es muy fácil dar subvenciones a Pedro Almodóvar, Vicente Aranda, Carlos Saura, Florentino Pérez, Amancio Ortega y tíos consagrados.

Sí, sí, esos que luego te permiten colgarte medallas y decir: ¡Joder, cómo apoyamos a la industria española...! Así se puede justificar la subvención. Pero es que esos, con el palmarés que tienen a sus espaldas, no las necesitan, pueden encontrar financiación privada.

El futuro de nuestra cultura y nuestra economía no son esos cincuentones, sesentones e incluso ochentones (finamente llamados octogenarios).

Estimados políticos; las subvenciones no se tienen que justificar; por esos son subvenciones. Deben ser a fondo perdido puesto que son una inversión de futuro para apoyar a los jóvenes que empiezan y que aún se tienen que tropezar para, algún día, poder salir a recoger un Óscar o conseguir un gran contrato para construir un aeropuerto.

Mario dijo...

Tienes razón en que hay que fomentar la "cantera" del cine. Pero ellos, los consagrados, también tiene un sin fin de problemas. Por ejemplo, Alex de la Iglesia tuvo que hipotecar su casa porque no le llegaba la subvención del Ministerio. El problema básico es la falta de industria del cine. Y al no haberla, para los políticos es más fácil lavarse las manos. Es un problema endémico del cine español, la pescadilla que se muerde la cola. Pero vamos, yo he pedido subvenciones y es tal y como lo relato, pasan de tí como de la mierda.
Lamentable!