miércoles, 13 de febrero de 2008

Democratización turística

En este país tan moderno (y digo moderno porque su democracia es de muy reciente creación) estamos acostumbrados en los últimos años a ver rápidas democratizaciones.
La de la cultura es una de ellas. El otro día estuve en el Reina Sofia viendo la exposición de Picasso. Era gratis. A las cinco de la tarde nos tuvimos que salir porque era imposible caminar por los pasillos. Me parece muy bien que la cultura sea para todos y no sólo para cuatro eruditos con gafas de pasta, pero los excesos son malos. Y el otro día, en el Reina, había un exceso de olor a tortilla de patata con pimientos verdes fritos, que hacía la exposición un tanto difícil de digerir.
Con el turismo pasa lo mismo. Ahora está de moda ir a las ciudades históricas, imperiales, míticas. Paris, Praga, Roma… Pero cuando preguntas al neófito y anti-mochilero viajante te llevas contestaciones como: “Mucho calor, mucho frío, muchas cuestas, mucha ruina, etc”. Yo no es que me oponga a que el “Homus Martinez Soria” viaje, no. Pero me parece un pérdida de tiempo y de dinero, en la mayor parte de los casos. Ellos sabrán.
Hay otro caso más noble y más honesto. El de aquellos que no se engañan a si mismos ni pretenden engañar a los demás. Estos se cogen quince días de sus vacaciones y se van a un fortfait (un todo incluido) en República Dominica. Es decir, se recorren medio mundo para estar siete días tumbados en una hamaca, bebiendo mojitos. Me parece ridículo. Una pérdida de tiempo y dinero. Pero al menos es una democratización honesta. Cada uno hace le turismo que le place o para el que está preparado. Yo sólo doy mi opinión. Sólo pretendo ir más allá. El peligro de crecer tan rápido es la no–absorc
ión de lo que se aprende. Y luego pasa como con la Fórmula 1. Donde la afición española, encima de llegar tarde, quiere imponer sus reglas. Ahora se dedican a insultar al negro. Es que es rival del español… ¿Saben?

2 comentarios:

Clifor dijo...

Salió un reportaje por la tele de la exposición de Picasso. COmencé a hablar del pintor malagueño a los que se sentaban conmigo. Con intensidad. Entonces comenté esto mismo, que prefiero pagar por ver una exposición a tenerla que compartir con gente que al salir diga "bufff... mucha gente" o "eso lo pinto yo". Quienes conmigo estaban dijeron que para ver una exposición de esas con 10 minutos es suficiente. Que pasas delante de los cuadros y ya está ¿Para qué más? Entonces les dije todas las cosas en las que hay que fijarse cuando vas a una exposición (y más a una exposición de este calibre) y no salían de su asombro al no saber qué eran trazos, pinceladas, gamas cromáticas, puntos de fuga, planos, perspectivas... gente con estudios que mira cuadros cubistas como quien mira una foto del Marca.

Luego ya vino el debate sobre estilos pictóricos. Resulta que la tía de uno de los que allí estaban pinta óleo y es mejor que Picasso. Porque los cuadros de su tía se entienden a la primera. Es que Picasso era un raro y un mal pintor pero triunfó porque pintó el Gernika cuando Franco y tal.

El arte democratizado, un despropósito. Hay que ser honesto y, ojalá, educado.

Mario dijo...

Es que al español de a pie le ocurre lo mismo que a su país, que a España. Estamos creciendo tan rápido que no somos capaces de absorber los avances. Y eso provoca estos excesos democratizadores.