jueves, 7 de febrero de 2008

Ante el dolor de los demás


En 1994 el fotógrafo Kevin Carter consiguió el premio Pulitzer con una foto que ha dado la vuelta al mundo.

El tiempo parece pararse mientras el buitre huele la muerte de la niña. El dramatismo no puede ser más cruento. Pero no sólo el de la instantánea, sino también el del fotógrafo que, obsesionado con su éxito, perdió la lucidez necesaria para ver la verdadera realidad. La que la cámara sí captó.

Al recibir el premio, Carter declaró:

“Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.

Meses después, corroído por la culpa, decidió quitarse la vida.

Carter se dió cuenta que tarde de que algunos valores básicos, como la humanidad, dejan a cosas como el éxito en mera anecdota.

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