domingo, 27 de enero de 2008

Irreversible


Gaspar Noé (2002). Experimento cinematográfico francés cuyo guión recuerda al de Memento (con las secuencias narradas hacia atrás) y cuyo lenguaje visual construido a base de planos-secuencia constantes y giros de cámara de 360º termina por ser una tortura para el espectador, además de pesado, agobiante e innecesario. Curiosamente, la escena principal está resuelta con un plano fijo, cuando posiblemente era la que ofrecía más posibilidades de cámara al hombro. Y quizá esto sea lo más coherente de toda la cinta.
Aborda el tema de los instintos humanos en general, recreándose principalmente en la venganza, la violencia y el sexo, a través de una trama simple en la que una violación desencadena una serie de acontecimientos que transcurren por los más bajos fondos de la ciudad francesa. Es una historia que podía resolverse como una secuencia de otra película, pero que ha sido alargada a través de la expectación creada con la secuencia de tiempo hacia atrás. Esto confirma que había que utilizar algún recurso similar para justificar la recreación vacua de sexo y violencia cuya única intención es provocar. Me parece un truco, un recurso comercial bastante fácil. Por otro lado, intenta mantener un trasfondo filosófico para darle cierto sentido a tanta gratuidad escénica, pero dicho trasfondo se queda en un esbozo deslavazado, confirmado por el simple final.
Lo mejor: la escenografía y el reparto, con un difícil papel ultra frenético de Vincent Cassel y una Monica Bellucci que, además de lucir sus encantos, está a por encima de su personaje.

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