miércoles, 12 de diciembre de 2007

Princesas



Princesas, tecera película de León de Aranoa, es su tercer pan sin sal.
El cine de crítica social es muy resultón y te da muchas facilidades para jugar con la sensibilidad del espectador y emocionarlo, lo cual no es fácil, pero, en el caso de esta cinta, hubiera preferido que esta historia la contara una novela. Al traspasar la narración a imágenes y por la falta de argumento de una historia sólida más allá de las peripecias de los personajes, tienes la constante sensación de que con una hora de película tienes más que suficiente. Se te hace pesada porque los dos personajes principales, dos prostitutas que nos narran su difícil situación en la calle, llevan todo el peso de la película a través de unos diálogos a veces tópicos y típicos del género y una serie de argucias argumentales enfocadas a conseguir que en la película “pase algo” pero que no llegan a tener ningún momento importante.
La forma que tiene Aranoa de enfocar los problemas sociales vale para una película, pero al usarla en tres seguidas acaba rozando la frivolidad. Por otro lado a Candela Peña, una aceptable secundaria, se le queda grande un papel protagonista tan delicado. Y no ya por su interpretación, que sin ser inolvidable es digna, sino por pura fotogenia.
Si esta película fuera la opera prima del director la enfocaría de otra manera, pero después de Barrio y Los Lunes al Sol, Princesas, queriendo ser más completa que sus prececesoras, se ha quedado en un puñado de buenas intenciones carentes de la frescura de sus primeras películas.

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